jueves, marzo 23, 2006
Corazón tan blanco
" Salir, y hablar y hacer, moverse, mirar y oír y ser percibidos nos pone en constante riesgo, ni si quiera encerrarse y callar y quedarse quieto nos salva de sus consecuencias, de las situaciones lógicas e irremediables, de lo que es hoy inminente y era tan inesperado hace ya casi un año, o hace 4, o 10, o 100, o incluso hoy mismo."
J. Marías
jueves, marzo 16, 2006
Ayer nombraron a J.M. Serrat Doctor Honoris Causa de la U.C.M.
Y que voy a decir de Serrat, que no crecí con el porque mis padres no le solían escuchar mucho. Pero cuando un dia oí Mediterraneo quise saber quien era y que cantaba, y me encontré con el, con Serrat.
Y hay gente que te llega al corazón mediante lo que escribe, lo que pinta o lo que dice. Y te toca, y le coges cariño, e incluso le tienes como un modelo a seguir. Algo así me pasó con el, como también me pasó con José Hierro.
Mi hermano me regaló unos reyes "20 páginas inolvidables", y me llevé ese par de cintas a Lovaina, cuando me fui de Erasmus. Y me acompañó, bueno nos acompañó en ese año. Claro sin olvidar a Rosana y L. a la guitarra.
Recuerdo estar estudiando y N. haciendo la comida y cantando "golpe a golpe, verso a verso...", y A. me regaló una postal con "Aquellas pequeñas cosas"...
Hay veces que aparece una foto, una canción, veo una ciudad y recuerdo aquel año... y como dice la canción "su tren vendió boleto de ida y vuelta"....
A veces la nostalgia viene a mi, y me doy cuenta de que ese año nunca volverá a mi, aunque tengo muchas de aquellas pequeñas cosas, y otras no tan pequeñas... ;0) aunque me rompa el peroné y el maleolo en su casa... y que deciros, que os echo mucho de menos aún... y eso que ya hace ya diez años en septiembre... descaradamente el boleto nos lo vendieron de ida y vuelta, y a veces abrimos un cajón y vemos aquellas pequeñas cosas que nos dejó un tiempo de rosas....
Por ese tiempo de rosas, por vosotros... "porque lo que ha unido Erasmus que no lo separe el hombre"
Uno se cree
que las mató
el tiempo y la ausencia.
Pero su trenvendió boleto
de ida y vuelta.
Son aquellas pequeñas cosas,
que nos dejó un tiempo de rosas
en un rincón,en un papel
o en un cajón.
Como un ladrónte acechan detrás de la puerta.
Te tienen tana su merced
como hojas muertas
que el viento arrastra allá o aquí...
Que te sonríen tristes ynos hacen que
lloremos cuando
nadie nos ve.
JM. Serrat
Y hay gente que te llega al corazón mediante lo que escribe, lo que pinta o lo que dice. Y te toca, y le coges cariño, e incluso le tienes como un modelo a seguir. Algo así me pasó con el, como también me pasó con José Hierro.
Mi hermano me regaló unos reyes "20 páginas inolvidables", y me llevé ese par de cintas a Lovaina, cuando me fui de Erasmus. Y me acompañó, bueno nos acompañó en ese año. Claro sin olvidar a Rosana y L. a la guitarra.
Recuerdo estar estudiando y N. haciendo la comida y cantando "golpe a golpe, verso a verso...", y A. me regaló una postal con "Aquellas pequeñas cosas"...
Hay veces que aparece una foto, una canción, veo una ciudad y recuerdo aquel año... y como dice la canción "su tren vendió boleto de ida y vuelta"....
A veces la nostalgia viene a mi, y me doy cuenta de que ese año nunca volverá a mi, aunque tengo muchas de aquellas pequeñas cosas, y otras no tan pequeñas... ;0) aunque me rompa el peroné y el maleolo en su casa... y que deciros, que os echo mucho de menos aún... y eso que ya hace ya diez años en septiembre... descaradamente el boleto nos lo vendieron de ida y vuelta, y a veces abrimos un cajón y vemos aquellas pequeñas cosas que nos dejó un tiempo de rosas....
Por ese tiempo de rosas, por vosotros... "porque lo que ha unido Erasmus que no lo separe el hombre"
Uno se cree
que las mató
el tiempo y la ausencia.
Pero su trenvendió boleto
de ida y vuelta.
Son aquellas pequeñas cosas,
que nos dejó un tiempo de rosas
en un rincón,en un papel
o en un cajón.
Como un ladrónte acechan detrás de la puerta.
Te tienen tana su merced
como hojas muertas
que el viento arrastra allá o aquí...
Que te sonríen tristes ynos hacen que
lloremos cuando
nadie nos ve.
JM. Serrat
lunes, marzo 13, 2006
domingo, marzo 12, 2006
Y sigo con la pata tiesa
Y sin darnos cuenta estamos en los treinta. Ana casada y esperando al Lucas, ella más que nosotras pero nosotras también un poquito. Es alucinante como cuando una persona es querida, como la gente vive con ella tanto los buenos como los malos momentos.
Ahora mismo está medio Madrid haciendo labores para Lucas, y eso se lo han ganado tanto Ana como David. Cuando quieres y aprecias a alguien quieres estar con ellos en los buenos momentos y también en los malos.
Siempre he oído que debes ser bueno y hacer cosas buenas. No porque debas esperar nada a cambio, sino por puro altruismo. Pero según pasan los años me doy cuenta de que cosecha más él que cultiva, él que cuida y él que se preocupa por su cosecha (a pesar de los temporales de frío y las adversidades), al final es el que mejor producción obtiene. Y yo en estos momentos (con pierna rota y dos clavos) me doy cuenta de que bien lo he debido hacer, y de que buena materia prima tengo en mis amigos. Lo orgullosa que me siento yo, cuando otro alguien me dice algo bueno de un amigo. Yo me pongo orgullosa como si fuera una cualidad mía.
Estoy con la pierna rota, y el teléfono no para de sonar, y aunque a veces es un poco repetitivo contar lo mismo una y otra vez, cuando cuelgo, me digo a mi misma que cuanta gente me tiene aprecio, y me tiene cariño. Es una autentica gozada sentirse arropada, y querida. Y noto al igual que Ana que hay un montón de gente a mi lado, y que en el fondo no estoy tan sola como en algún momento he llegado a pensar.
Hoy se ha ido Cristina. He intentado bloquear la tristeza que ésto me provoca, aunque se que ésta, la tristeza, saldrá poquito a poco: cuando vaya al cine y vea una peli buena como tantas que hemos visto juntas, cuando vaya a Zara, cuando pasee por Madrid, cuando vaya a un restaurante nuevo… son muchas cosas vividas para estar ahora a kilómetros de distancia. Quizás eso es lo bueno, tener un recuerdo común con ella, haber vivido las suficientes cosas con ella como para saber apreciar su ausencia y añorarle, y pensar que he vivido (sentido profundo de la palabra) con ella mucha parte de mi propia vida. Y escribiendo esto me entran ganas de llorar. Porque desde hace unos diez años Cristina ha sido un referente para mi, un punto en negrita en mi vida. A veces pienso que mi vida es como el plano de metro, y que cada estación es un amigo. Hay temporadas que paras más en unas o en otras, otras veces descubres que más lejos hay más estaciones interesantes por conocer, oras veces trasbordas en una estación y vas otra y tu red se va aumentando… Y Cristina era una estación principal de mi red de estaciones, no se porqué digo que era porque ES aunque ahora esté a miles de kilómetros.
Decía el Principito que cuando se asomaba a la ventana, era bonito saber que su flor estaba ahí, en alguna parte pero ahí. Supongo que al final lo importante es tener esa flor, lo triste sería que no la tuviera ni si quiera a miles de kilómetros. También pienso que como nos dijo una vez una compañera de tren de Cristina y mío (Barcelona-Málaga en tren nocturno, eso si que fue una aventura): “prefiero tener a la gente a la que quiero feliz y lejos, que cerca y tristes“, aunque por puntualizar y por querer: cerca y felices, y yo feliz también. Pero si por circunstancias ajenas a ti no es así, pues hay que dar a la señora la razón. Si Cristina es feliz en Zurich, yo me asomaré desde Aluche a la ventana, miraré al cielo y veré una estrella, que será la misma que esté bajo Cristina, y sonreiré porque sabré que, aunque lejos de mi, ella es feliz.
¿Por qué nos damos cuenta de cuanto queremos algo, una persona o una relación, cuando está se ha alejado o incluso perdido?.
Ahora mismo está medio Madrid haciendo labores para Lucas, y eso se lo han ganado tanto Ana como David. Cuando quieres y aprecias a alguien quieres estar con ellos en los buenos momentos y también en los malos.
Siempre he oído que debes ser bueno y hacer cosas buenas. No porque debas esperar nada a cambio, sino por puro altruismo. Pero según pasan los años me doy cuenta de que cosecha más él que cultiva, él que cuida y él que se preocupa por su cosecha (a pesar de los temporales de frío y las adversidades), al final es el que mejor producción obtiene. Y yo en estos momentos (con pierna rota y dos clavos) me doy cuenta de que bien lo he debido hacer, y de que buena materia prima tengo en mis amigos. Lo orgullosa que me siento yo, cuando otro alguien me dice algo bueno de un amigo. Yo me pongo orgullosa como si fuera una cualidad mía.
Estoy con la pierna rota, y el teléfono no para de sonar, y aunque a veces es un poco repetitivo contar lo mismo una y otra vez, cuando cuelgo, me digo a mi misma que cuanta gente me tiene aprecio, y me tiene cariño. Es una autentica gozada sentirse arropada, y querida. Y noto al igual que Ana que hay un montón de gente a mi lado, y que en el fondo no estoy tan sola como en algún momento he llegado a pensar.
Hoy se ha ido Cristina. He intentado bloquear la tristeza que ésto me provoca, aunque se que ésta, la tristeza, saldrá poquito a poco: cuando vaya al cine y vea una peli buena como tantas que hemos visto juntas, cuando vaya a Zara, cuando pasee por Madrid, cuando vaya a un restaurante nuevo… son muchas cosas vividas para estar ahora a kilómetros de distancia. Quizás eso es lo bueno, tener un recuerdo común con ella, haber vivido las suficientes cosas con ella como para saber apreciar su ausencia y añorarle, y pensar que he vivido (sentido profundo de la palabra) con ella mucha parte de mi propia vida. Y escribiendo esto me entran ganas de llorar. Porque desde hace unos diez años Cristina ha sido un referente para mi, un punto en negrita en mi vida. A veces pienso que mi vida es como el plano de metro, y que cada estación es un amigo. Hay temporadas que paras más en unas o en otras, otras veces descubres que más lejos hay más estaciones interesantes por conocer, oras veces trasbordas en una estación y vas otra y tu red se va aumentando… Y Cristina era una estación principal de mi red de estaciones, no se porqué digo que era porque ES aunque ahora esté a miles de kilómetros.
Decía el Principito que cuando se asomaba a la ventana, era bonito saber que su flor estaba ahí, en alguna parte pero ahí. Supongo que al final lo importante es tener esa flor, lo triste sería que no la tuviera ni si quiera a miles de kilómetros. También pienso que como nos dijo una vez una compañera de tren de Cristina y mío (Barcelona-Málaga en tren nocturno, eso si que fue una aventura): “prefiero tener a la gente a la que quiero feliz y lejos, que cerca y tristes“, aunque por puntualizar y por querer: cerca y felices, y yo feliz también. Pero si por circunstancias ajenas a ti no es así, pues hay que dar a la señora la razón. Si Cristina es feliz en Zurich, yo me asomaré desde Aluche a la ventana, miraré al cielo y veré una estrella, que será la misma que esté bajo Cristina, y sonreiré porque sabré que, aunque lejos de mi, ella es feliz.
¿Por qué nos damos cuenta de cuanto queremos algo, una persona o una relación, cuando está se ha alejado o incluso perdido?.
viernes, marzo 10, 2006
Con la pierna siempre en alto y embrutecida por la TV
A veces pienso que la vida pasa solo en nuestra cabeza antes de que esta sea realidad. Idealizamos a los otros, y no vemos lo que tenemos enfrente sino lo que nosotros queremos ver. Creemos que la gente son décimos de lotería que están ahí para hacernos feliz, incluso para cumplir nuestros sueños más fantasiosos. Nos obcecamos en que un chico sea de una manera u otra, sin querer ver como es de verdad, y apreciar así su manera de ser. Cuando te das cuenta de que el no se ajusta a lo que buscabas empiezas a pensar que a lo mejor eres tu la que no sabe apreciar a los demás, y empiezas a dar vueltas a la cabeza sin conseguir nada más que un dolor de cabeza y una gran empanada mental.
¿por qué idealizaremos y nos crearemos unas imágenes preconcebidas de las personas sin esperar a conocerlas?


