
Y cuando pensabas que la amistad había dado lo que tenia que dar, la cuerda se estira un poco más, y te regala una tarde de escapartes, de gusanitos y cocacola light acompañadas de una pequeña contorsionista de pestañas largas y ojos azules.
Al llegar a casa y abrir la puerta, te das cuenta de que quizas eso es lo bueno de esa amistad, sentirte agusto, querida y poco más.

0 comentarios:
Publicar un comentario
Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]
<< Inicio