El espejo y la máscara. El retrato en el siglo de Picasso.
El autoretrato de Van Gogh me producía frío supongo que eran las pinceladas del su pelo y de la ropa. El de Schiele me daban ganas de abrazarle y dormirme junto a el. A la mujer de Beckmann me dedicaría a observarla toda una tarde porque emanaba tal elegancia que traspasaba el cuadro. F. Kahlo le produjo pena como cuando leí su biografía. Tuve que oír a una mujer como le decía a su acompañante, que todo merecía la pena menos ese, lo decía delante de un Miró. A veces alucino con la ignorancia de la gente, y lo alegre que cuentan las cosas. ¿había visto el dibujo que había debajo de "el monigote" como dijo, y ese ojo estrellado?. Menos mal que al coger la audioguía una mujer (previamente me había preguntado como ir a la otra parte de la exposición), me aconsejó que me parara en los Modiglianis. Venía desde Burgos y me dijo que "algo le había movido por dentro". Cada vez estoy más convencida que el arte, el cine, la música y la literatura tienen efectos curativos y relajantes, a veces más que la medicina convencional. De todos me quedo con el de Kirchner, y creo que por un momento me cambiaría por ella. No sé si por que me gusta la postura de la modelo, si por los colores, si porque siempre me pierden los calcetines de rayas, o porque está cerca de un gato y aunque a mi no me gusten, me recuerdan a gente a la que quiero. 143.
La exposición totalmente recomendable. Museo Thyssen Bornemizsa.
Y otra que fui a ver un día al mediodía antes de subir a la oficina otra vez (ves, algo tenía que tener bueno tener 2 horas y algo para comer, me lo digo a mi misma para autocomplacerme) fue la de "Neoimpresionismo la eclosión de la modernidad". Y subí a mi despachín enano llena de luz en la retina.
"Las cosas bellas y buenas lo siguen siendo aunque no nos pertenezcan y en todo caso es un lujo pasar a su lado, ser testigo de ellas"
Luisa Castro
Viajes con mi padre

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